Hace exactamente un año, dos meses y 29 días, conocí al hombre más maravilloso del mundo (con perdón para todos los demás). Durante ese tiempo, decidimos conocernos, me enamoré de él y él de mí (no estoy segura de en que orden ocurrió todo). Así que un día decidimos casarnos. Entre medias, yo cambié de país, de trabajo, de amigos. Faltan exactamente 85 días para nuestra boda. Ese día, él cambiará de país, de trabajo, de amigos… Pero estaremos juntos. Y ya sé que suena todo muy cursi, ya. Pero digo yo, si una no puede ser cursi después de un año como el que acabo de vivir, ¿cuándo se puede?
Por cierto, que esa es una de las razones por las que llevo más de un año sin escribir. No es que no quiera, pero he estado algo ocupada últimamente.
Exactly one year, 2 months and 29 days ago, I met the most wonderful man in the world (sorry to all the other men) During that time, we decided to get to know each other, I fell in love with him and he fell in love with me. So one day, we decided to get married. In between, I changed country, job and friends. There are exactly 85 days left for our wedding. That day, he will change country, job and friends… But we will be together. And I know all this sounds very corny, I know. But, if one can’t be corny after living the year I just lived, when can one, me says?
By the way, that’s one of the reasons why I haven’t written anything for more than a year. It’s not that I didn’t want to. But I’ve been rather busy lately.
o, terrible.
Algo que he aprendido en Inglaterra es la virtud de no tomarte demasiado en serio al hablar. Bueno, para ser honesta, todavía no lo he aprendido pero al menos me doy cuenta de que es un valor a imitar. Porque de alguna forma que aún no entiendo, la gente que es capaz de decir cosas interesantes como quien habla del tiempo o quitándole importancia al asunto, de repente adquieren toda tu atención; no sólo por lo que dicen sino por como lo dicen. No tomarte demasiado en serio no es lo mismo que ser un payaso. No es tampoco reirse de todo el mundo. Por el contrario, es una cualidad con la que dices cosas importantes como si no lo fueran y eres capaz de bromear acerca de las cosas que has dicho, incluso si son importantes. Y sí, los ingleses son unos maestros en esta virtud. Convicciones, sí, pero expresadas con sangre fría y buen humor inglés.
Por lo general, no me gustan los estereotipos. Pero alguna vez rompo mis propias normas (como ahora mismo). Y es que, si los ingleses son capaces de esta interesante forma de comunicarse, los españoles no lo somos. Y yo voy primera en la lista. ¿Cómo narices puedo hablar de algo muy importante, una convicción profunda, sin poner todo mi corazón en ello? ¿Cómo puedo bromear sobre algo que defendería a vida o muerte? Lo he intendado, créeme, cuatro años en Londres dan para hacer esos experimentos. He intentado defender mis convicciones en una forma fría, no tomándome demasiado en serio… ¡pero no funciona! Cuando yo lo intento, parece que no estoy convencida de lo que digo. ¡Y que a nadie se le ocurra tomar mi opinión en broma, que me salta la vena latina! Así que me he conformado con admirar esa virtud británica desde la distancia, como algo inalcanzable. E intento aprender a comunicarme a la española, “passionate and charming”, que dirían por estas tierras.
The other day, a lovely friend who loves me very much reminded me that I’m about to be officially a middle age woman. It’s good to have friends, isn’t? And my happy response to that was that it’s impossible to know when you are middle age because you never know how long you would live. Beautiful thought before my birthday. But don’t blame my Spanish pessimism yet. I mean, I would be middle age only if I died at the age of 72. And in that case, I would be middle age only one year of my life. But how do I know that I’m not going to live until 100 years? Or just one more day? As I said, it’s a lovely thought to have just before my birthday.